La
música cubana
Chris Beam
En los mercados musicales de países extranjeros, la música
cubana sólo ocupa un pequeño estante. De forma similar, los consumidores
agrupan todas las formas distintas en esta categoría, sin distinguir
entre los tipos.
Todos tenemos una imagen de la escena musical de la Habana: colores brillantes,
calor sofocante, e Ibrahim Ferrer pasando por una calle sucia en una tarde
de verano. Confesalo—esta escena viene de la única vez que viste
Buena Vista Social Club, y asumiste que toda la música de este país
era similar. 
Las exportaciones populares como Buena Vista Social Club han creado un imagen
de la música cubana en las mentes de los estadounidenses. Para ellos,
esta música es tradicional, con un ritmo complicado pero harmonías
agradables. A menudo hay unas trompetas. Nada más. Es verdad que hay
un tipo de música cubana que cabe a esa definición. Pero no representa
la gama total que esa región ofrece.
Primeramente, desmontemos la música tradicional en sus partes e influencias.
Después de los años 20, la música cubana ha sido influida
de la música “son.” Esta tiene una sensibilidad descansada
y lenta, con una base de la guitarra y los tambores. Algunas variedades se
han desarrollado de este origen: la guajira, la más famosa de la cual
es la “Guantanamera;” el bolero, una canción lenta, triste
y romántica; el mambo; el jazz cubano, con las trompas armonizadas como
tres John Coltranes tocando a la vez; la salsa, que ha invadido los EEUU en
la forma de Gloria Estefan y Ricky Martin (aunque no son cubanos); y, más
recientemente, la timba. Esta cronología sólo incluye las variaciones
más conocidas de la música cubana. Las otras variedades son difíciles
de distinguir sin una familiaridad con la música que la mayoría
de estadounidenses no tienen.
En los años recientes, ha habido una resurrección en las carreras
de artistas como Ibrahim Ferrer (cantante), Rubén González (pianista),
Compay Segundo (guitarrista), gracias al éxito de su conjunto, Buena Vista
Social Club. Durante los años 1970 y 1980, estos artistas, que tenían
su apogeo en los años 60, desaparecieron de la escena popular. Pero cuando
el músico de jazz estadounidense Ry Cooder viajó a Cuba para grabar
un álbum con algunos músicos nativos, descubrió una generación
entera olvidada por el público. Cooder reunió muchos músicos
que no habían tocado juntos desde hacía décadas. Después
que el álbum despegó en los mercados cubano y estadounidense a
la vez, el director Wim Wenders se acercó a Cooder con la idea de filmar
un documental sobre los músicos, sus vidas, y su interpretación
en Carnegie Hall en 1999. La película que resultó es mitad interpretación,
mitad narrativa. En una serie de entrevistas, los músicos hablan de sus
vidas cotidianas antes del éxito y después. No había muchas
diferencias. Entre escenas, vemos secuencias de las calles de la Habana. Esta
película creó un imagen para acompañar a la música
cubana para los extranjeros. También introdució a la consciencia
este tipo de música para el mundo.
Aunque la música tradicional de Cuba haya visto una resusitación
en el mercado mundial, no quiere decir que sea el mayor—tampoco
el unico—tipo
de música en ese país. La encarnación de la música
cubana más reciente combina los sabores de salsa con los ritmos
de hip-hop, y una mezcla de música brasileña. Esta música,
que se representa en las artistas como Isaac Delgado y el conjunto
Klimax, es muy controvertida. De los ojos de las tradicionalistas,
la timba ensucia la pureza de la música
indígena, sobre la que mucho de la cultura cubana está fundada.
Aunque la timba es un resultado del desarrollo interior de la música cubana,
otro tipo de música—el rap—viene totalmente del extranjero.
Inspirada por el papel crecimiento del rap en la comindad latina de los EEUU
y el trabajo de raperos como Big Pun y Fat Joe, algunos artistas cubanos han
abrazado la sensibilidad—y la cultura—del mundo rap. Pero a diferencia
del rap estadounidense, el rap cubano generalmente evita los temas de pistolas,
carros caros, y la violencia. Sin embargo, conservan la discusión del
tema clásico—las mujeres. Don Dinero, un rapero cubano, enfatiza
el amor sobre el sexo. Es romántico, sensible, y habla de las chicas que
perdió tanto como de las chicas que conquistará. También
admite su deuda de las artistas como Big Pun y Tito Puente. Por esta manera,
hay un tipo de tradición en el rap similar de la de la música indígena.
Como un país conocido por su música, Cuba es el hogar de una tradición
vibrante y también la experimentación continua. Por la resurrección
del son tradicional de Cuba en Buena Vista Social Club y sus influencias, este
momento es especial: podemos simultáneamente ver las tradiciones con las
roturas y las desviaciones de esta tradición. Existen a la vez en la cultura,
el mercado, y la vida de Cuba. Me consuela que las tradiciones y la experimentación
pueden existir juntas, sin competir o destruirse. Los nuevos tipos de música—la
salsa, la timba, y el rap—conocen sus deudas de los musicos originales
de los años 20 y 60. Por eso la tradición no para con cada desarrollo
nuevo, sino se construye continuamente.
Todos
tenemos una imagen de la escena musical de la Habana: colores brillantes, calor
sofocante, e Ibrahim Ferrer pasando por una calle sucia en una tarde de verano.
La
encarnación de la música cubana más reciente combina los
sabores de salsa con los ritmos de hip-hop, y una mezcla de música brasileña.
Cuba
es el hogar de una tradición vibrante y también la experimentación
continua.
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